Disrupción tecnológica, la cotidianeidad del presente

Disrupción tecnológica, la cotidianeidad del presente

Por David Ramos

“La tecnología se alimenta a sí misma. La tecnología hace posible más tecnología”  –Alvin Toffler.

La humanidad está viviendo una transición entre eras tecnológicas que inició con la revolución digital en la segunda mitad del siglo XX y que continúa hasta nuestros días, adaptándose a avances cada vez más disruptivos y acelerados, donde las tecnologías de la información y computación están aumentando de manera exponencial, al mismo tiempo que el mundo se interconecta y comienzan a surgir una fusión de tecnologías que están desapareciendo las líneas entre lo físico, las esferas digitales y biológicas marcada por progresos tecnológicos emergentes en diversos campos, como son: nuevas opciones energéticas (fusión nuclear y celdas de combustible), masificación de la educación, robótica, inteligencia artificial, transporte espacial y de alta velocidad, cadena de bloques, nanotecnología, computación cuántica, biotecnología, internet de las cosas, impresión 3D, vehículos autónomos, entre otros.
El mañana será probablemente un mundo completamente nuevo, la transformación que se está viviendo en el ámbito tecnológico permitirá el acceso de cada vez más personas a una mejor calidad de vida y, si los pasos se dan en el sentido correcto, es posible que se logre un mundo tecnológicamente avanzado y sostenible. En aras de destacar el potencial disruptivo de los nuevos avances en tecnología tomaremos como ejemplo, únicamente, 4 de los ámbitos y/o tecnologías, que tienen el potencial de transformar de manera sustancial el futuro de la humanidad : nuevas opciones energéticas (fusión nuclear); transporte de alta velocidad (caso Hyperloop); datos (cadena de bloques); y masificación de la educación (herramientas digitales y conectividad).

Nuevas opciones energéticas (fusión nuclear: caso ITER)
En sentido estricto la humanidad sigue teniendo una dependencia casi total de los combustibles fósiles. A pesar de que en el mundo han surgido nuevas opciones de energías renovables y eficientes la realidad es que la sustitución de fuentes fósiles por renovables, tiene importantes retos en términos de costos, tecnología y geografía, sobre todo con el surgimiento de tecnologías fósiles no convencionales que prometen grandes reservas de hidrocarburos al mundo.. De igual forma, no hay que perder de vista que la integración de los sistemas de energías renovables ha sido compleja y dispone de recursos limitados según cada región del planeta. Cabe mencionar que la mayoría de las tecnologías renovables que actualmente se siguen mejorando y haciendo más eficientes, fueron descubiertas hace ya muchos años y no representan realmente una disrupción el verdadero cambio de paradigma yace en la indiscutible mejora de su relación costo-eficiencia.
Bajo este panorama, surgen tecnologías que tienen el potencial de generar una disrupción total en la matriz energética mundial, una de ellas es el uso de la fusión nuclear controlada para la generación de electricidad. La energía de fusión puede convertirse en un medio prácticamente inagotable, seguro y respetuoso del medio ambiente, así como una fuente de energía disponible universalmente, capaz de satisfacer la demanda energética global.
En este sentido, el desarrollo del proyecto ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor) es de crucial importancia para el avance de la fusión nuclear y para preparar el camino para las centrales comerciales de fusión, que tendrían el potencial de sustituir y/o complementar a las demás tecnologías de generación eléctrica en el largo plazo, ofreciendo además la promesa de una generación de residuos reducida.

Transporte de alta velocidad (caso Hyperloop)
El transporte ha sido uno de los retos más interesantes de la humanidad y ha tenido una relación directa con el desarrollo mundial, donde cada vez existe un mundo más conectado y globalizado, en el que la movilidad se hace más accesible, con tecnologías que poco a poco se han vuelto más eficientes, baratas y cómodas, integrando un sin número de dispositivos electrónicos, sensores y sistemas completamente digitales en sus estructuras.
El reto a resolver en el futuro es la movilidad de una población en crecimiento, principalmente en los núcleos urbanos, que cada vez es más densa y que requiere una mayor movilidad tanto nacional como internacional.
En este sentido se presenta un proyecto llamado Hyperloop, para el transporte de pasajeros y mercancías en tubos al vacío a alta velocidad. Dicho sistema está constituido por tubos que reducen la presión en las que cápsulas presurizadas van sobre una bolsa de aire conducido por motores de inducción lineales y compresores de aire.
Esta tecnología tendría la capacidad de llevar la movilidad terrestre a otro nivel, por una parte al masificarla y, por otra parte, al conectar regiones lejanas, incluso entre países, en tan sólo minutos, con velocidades objetivo por arriba de la velocidad del sonido. Al mismo tiempo se presenta como una opción que podría ser alimentada energéticamente a través de fuentes renovables como paneles solares.

Datos y cadena de bloques: caso Bitcoin
El surgimiento de internet ha sido una de las columnas vertebrales de los avances tecnológicos en la era digital, y llegó a revolucionar la percepción de toda la comunicación actual. Hoy en día es difícil imaginar algún dispositivo que no se conecte a internet, desde un GPS para actualizar un mapa en tiempo real, hasta una televisión presentando servicios de streaming.
La cadena de bloques es una estructura de datos en la que la información contenida se agrupa en bloques con metainformaciones añadidas relativas a un bloque previo en una línea temporal, de manera que gracias a técnicas criptográficas, la información contenida en un bloque solo puede ser editada modificando todos los bloques posteriores.
Las cadenas de bloques presentan el potencial de crear una nueva modalidad de internet, más seguro, con un almacenamiento en la nube distribuido, una gestión de identidades, registro y verificación de datos, ejecución automática de contratos, seguimiento de la cadena de suministros y prueba de procedencia, seguridad automatizada, economía colaborativa, aplicaciones de mensajería segura, microtransacciones de bajo coste y descentralización del internet, entre muchas otras aplicaciones.
El Bitcoin se utiliza como moneda digital, está sustentado en la tecnología de cadena de bloques, que permite un control avanzado, difícilmente falsificable y semejante a un gran libro contable, público y distribuido, en el que queda reflejado el histórico de todas las transacciones. Por su naturaleza, se caracteriza por ser descentralizado, es decir, no está respaldado por ningún gobierno o banco central.
De esta manera, el Bitcoin se presenta sólo como una de las primeras aplicaciones de la cadena de bloques y representa una opción real para revolucionar el sistema financiero mundial, con información más segura, descentralizada y versátil.

Masificación de la educación
La educación nunca había sido tan accesible como lo está siendo en el siglo XXI, gracias a la revolución digital que ha permitido un avance acelerado en el acceso a la información y comunicaciones. El nuevo reto no es el acceso a la información y comunicación inteligentes, será su gestión.
Actualmente, el acceso a la información permite que prácticamente cualquier persona en cualquier parte del mundo con una conexión a internet tenga acceso a todo tipo de información y cursos, es decir la educación se está deslocalizando y masificando.
La gran mayoría de universidades del mundo dan acceso a sus cursos a través de los llamados MOOC (Massive Open Online Course), que en muchos de los casos se presentan como opciones gratuitas o de bajo costo, para aprender prácticamente cualquier tema en todo tipo de universidades, incluidas las de mayor prestigio a nivel mundial.
La educación se ha adaptado a las nuevas tendencias tecnológicas y requerimientos laborales, caracterizados por la velocidad en la que se lleva a cabo, flexibilidad, maleabilidad y adaptación al cambio constante. Esta adaptación es fundamental para las nuevas habilidades que demanda el mercado laboral, que se basa en la búsqueda de especialistas capaces desempeñarse en un ambiente de innovación constante, manejo avanzado de dispositivos tecnológicos y herramientas digitales, análisis masivo de información y pensamiento creativo.

Conclusiones
El futuro de la economía y el comercio en el mundo estará definido por la mezcla de tecnologías que van a revolucionar, de una forma disruptiva y acelerada todas las actividades que se llevan a cabo en el día a día. Desde fuentes de energía que prometen satisfacer los requerimientos de la matriz energética global de una forma diversa y sostenible, hasta transportes que trasladarán a las personas en minutos a través de cientos de kilómetros,, situación que al día de hoy se ha logrado de forma virtual mediante la conectividad que han ofrecido las tecnologías de comunicaciones, como el internet.
Los sistemas financieros a través de monedas virtuales, con una base totalmente digital y descentralizada, desplazarán a los actuales sistemas convencionales y un acceso prácticamente libre a la educación que permita el dinamismo en el aprendizaje para adecuarse a nuevos entornos, permitirá un flujo de habilidades entre la población más dinámico, competitivo y con una vigencia menor de lo que hasta ahora ha existido.


Referencias:
IAEA. (2018). Fusion Energy. Consultado el 29 de abril de 2019, de: https://nucleus.iaea.org/sites/fusionportal/SiteAssets/18-03925E_BRO_Fusion.pdf
ITER. (2019). What is ITER? Consultado el 29 de abril de 2019, de: https://www.iter.org/proj/inafewlines
OECD. (2019). Envisioning the future of education and jobs. Consultado el 30 de abril de 2019, de: http://www.oecd.org/education/Envisioning-the-future-of-education-and-jobs.pdf
Schwab, K. (2017). La cuarta revolución industrial. Penguin Random House Grupo Editorial. México.
SpaceX. (2013). Hyperloop alpha. Consultado el 28 de abril de 2019, de: http://www.spacex.com/sites/spacex/files/hyperloop_alpha-20130812.pdf
Tapscott D. y Tapscott A. (2018). La revolución del Blockchain. Paídos. México.

The nexus between trade and employment: a new discussion

The nexus between trade and employment: a new discussion

By Rosángel Hernández

There is a complex relationship between trade and employment. It is true that the Chinese import competition has been a significant factor behind the contraction of manufacturing jobs among advanced economies, as many studies have concluded[1]. It is also true that, despite technological advancements, not trade, have been the main contributors to the loss of manufacturing jobs around the globe, those advancements are associated to the emergence of global value chains (GVCs).

However, “labor chapters” within trade agreements typically address the issue from a very restricted perspective. Most of them aim at raising labor standards in the respective partner’s economy in order “to protect” jobs at home. Consequently, most of the times, those chapters are politically controversial, putting at risk the approval of the whole agreement, in some cases. More importantly, they do not address the main issue at stake: how to create more jobs harnessing the opportunities opened up by international trade and the GVCs.

We require a significantly different approach in the way we discuss and understand labor and job creation within the context of international trade and today’s globalized economy.

As the pace of globalization accelerated in the last decades, many components of the economy –notably the labor markets– became integrated at a global scale, easing the “transference of labor” among countries. At the same time, everyday technological advancements are giving rise to new industries, while rendering others obsolete; thus creating a stream of displaced workers, mainly, in advanced economies. Trade rules play an important role in both phenomena (globalization and technological change) but they would not solve anything by themselves.

Any toolkit aiming at foster growth and job creation must include up-to-date trade rules, policies to make education more apt to the challenges coming from an increasingly global and digital economy, and strategies to ease worker’s mobility across jobs and sectors.

In the 21st century, to promote trade and increase the benefits that countries can reap from it no longer depends exclusively from trade rules and other trade-related disciplines. Today, trade is deeply intertwined with horizontal topics such as education, and labor policy. Given that, we need to start a new discussion, from a more wide and multidimensional perspective, to find the right balance and combination of policies to properly address the challenges that we face.

[1] For instance: JaeBin Ahn and Romain Duval, “Trading with China : Productivity Gains, Job Losses”, IMF Working Paper No. 17/122, IMF 2017, Available at: https://www.imf.org/en/Publications/WP/Issues/2017/05/23/Trading-with-China-Productivity-Gains-Job-Losses-44860

¿Qué puede hacer México para expandir los beneficios del comercio a su población?

¿Qué puede hacer México para expandir los beneficios del comercio a su población?

Por Ana Isadora López

A pesar de la evidente relación directa entre crecimiento y comercio, la distribución inequitativa es una cuestión estructural que limita los beneficios del comercio en grupos de la población por actividad, ingreso o región.

Organizaciones internacionales han concluido incontables veces que los gobiernos deben actuar en múltiples ejes de forma simultánea, reconociendo que el impacto del comercio global en la población depende tanto de la política interna y el grado de cooperación económica internacional.

Desde la transición de México hacia una economía abierta, el país ha mantenido una política macroeconómica sólida y saludable consolidado su liderazgo en la arena internacional. Aun así, las políticas nacionales se encuentran desfasadas, si bien el paquete de reformas  (energética, financiera, educación) establecieron un marco de referencia para progresar en las distintas aristas, las esferas políticas, culturales, ideológicas y circunstancias inherentes representan barreras a la plena implementación.

El conjunto de elementos de acceso a servicios, educación, innovación y cadenas globales de valor representan los insumos de un circulo virtuoso para que México logre promover el desarrollo sustentable y mantener la competitividad que lo caracteriza como socio clave en cadenas de valor de América del Norte.

Acceso a servicios. Liberalización de sectores estratégicos brindando acceso al grueso de la población, por ejemplo, mediante la apertura de servicios de telecomunicaciones los residentes podrán aprovechar las ventajas del acceso a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), incrementando el uso de plataformas educativas lo cual certeramente enriquecería la formación profesional de sus habitantes.

Educación. la automatización ha generado la necesidad de especialización. En un entorno competitivo donde los salarios tienden a bajar, la educación debe ser la prioridad en la política nacional con el fin de asegurar el propicio desarrollo profesional de la fuerza laboral. Como se menciona previamente, las TIC son recursos que los gobiernos deberían adoptar para ofrecer herramientas accesibles e interactivas para la especialización y promover específicamente disciplinas científicas. Los servicios basados en el conocimiento, representados por el uso de las TIC y servicios profesionales son una realidad latente, vital para la innovación.

Innovación. posterior al establecimiento de acceso total a las TIC e implementación de políticas educativas que promuevan el uso de dichas aplicaciones para fines de formación, se consolida una fuerza laboral calificada, de acuerdo a las necesidades de una revolución tecnológica la cual genera el aumento de competitividad del país creando un ambiente adecuado basado en Asociaciones Público Privadas, Acuerdos de Colaboración con Universidades y Centros de Investigación.

Cadenas Globales de Valor. México requiere incrementar su competitividad en los rubros previos de manera gradual para mantener su relevancia como actores clave en cadenas globales de valor. El sector manufacturero se ha orientado a la exportaciones e incrementado constantemente durante las últimas dos décadas reflejando cadenas de valor relativamente maduras en la región del TLCAN, sin embargo, el contenido de servicios de las exportaciones totales en México (37.8%) fue el segundo más bajo en la OCDE en 2011.

México se ha consolidado en el sector manufacturero sin embargo progresará de una manera más distributiva si se incorpora en la región como sede de servicios basados en conocimiento en cadenas globales de valor. Los beneficios secundarios de estos sectores impulsarán el desarrollo y el bienestar.

Was globalization good for Mexico?

Was globalization good for Mexico?

By Alexia Bautista Aguirre

The impact of international trade and globalization1 has become a core issue for policy-makers worldwide. On the one hand, those who favor it argue that it raises wages and standards of living, while emphasizing its strong correlation with economic growth. On the other, in recent years, we have heard well-founded and serious critiques on the uneven distribution of the benefits of globalization and the growth of global inequality. The IMF recognizes that the gap between rich and poor in advanced economies has reached its highest level in decades2. Former US President Barack Obama identified inequality as “the challenge of our time”3 and the Pew Research Center found that public opinion in 39 industrialized and emerging countries agrees in signaling inequality as one of the main problems of the 21st century4.

There are many voices on both sides of the globalization argument and there is no doubt that there are winners and loosers from this process. In the case of developing countries like Mexico, it is fair to conclude that globalization has benefited some while harming others.

In the 1980’s and 1990’s the Mexican government decided to adopt an outward oriented economic and development model: it loosened its trade restrictions, greatly reduced tariffs, made fiscal and monetary reforms, and signed the North American Free Trade Agreement. Certainly, these actions had important beneficial outcomes in terms of economic growth. In the three decades from 1980 to 2010, Mexico’s per capita GDP rose by 22% (from $10,238 in 1980 to about $12,400 in 2010). Today, the country’s main growth drivers are intrinsically linked to the dynamics of the world economy: two-thirds of the GDP correspond to trade, foreign direct investment (FDI) accounts for 2% of GDP and remittances –both from Mexican abroad and those generated by tourists flows– have an increasing importance for the economy. Moreover, Mexico has built an extensive network of free trade agreements with 46 countries, including the US, Canada, Japan and the members of the EU. Likewise, Mexico’s share in international trade is growing, being the world’s 10th largest exporter and number 32 in terms of services.

Although openness and exposure to global trade and competition have boosted economic growth in Mexico, the truth is not everyone has benefited from this trend. The discrepancy between the economic performance of the northern and southern states of the country is a good example of the latter: apparently, people living in areas with the least exposure to globalization –regions that are not attracting FDI and are lacking in industries that serve international markets– are lagging behind those residing in areas that have felt its full force. However, globalization is not to blame for all of this. We should not loose sight from the fact that little can be done by open markets to correct an unfair situation, but rather governments can make policy choices to provide adequate education, health, nutrition, services and basic infrastructure to enable its citizens to take full advantage of the opportunities that exist within an open economy.

  • The term globalization is an all-encompassing concept. The aspect of globalization that I focus on in this note is international trade.
  • Era Dabla-Norris, Kalpana Kichhar, Frantisek Ricka, Nujin Suphaphiphat y Evridiki Tsounta, Causes and Consequences of Income Inequality: A Global Perspective, IMF Staff Discussion Note (SDN/15/13), June 2015. Available at: https://www.imf.org/external/pubs/ft/sdn/2015/sdn1513.pdf
  • Remarks by the President on Economic Mobility, 4 December 2013. Available at: https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2013/12/04/remarks-president-economic-mobility
  • Global Attitude Project. Available at: http://www.pewglobal.org/2013/05/28/world-worried-about-inequality/
La autodeterminación del nivel de desarrollo en la OMC: una mirada crítica.

La autodeterminación del nivel de desarrollo en la OMC: una mirada crítica.

Por Diego A. Torres Fuentes

Conceder a los Estados la facultad discrecional de autodeterminar su nivel de desarrollo es, sin duda alguna, una de las características más destacadas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) puesto que supone, para los países, la posibilidad de obtener un trato preferencial que incluye concesiones como, plazos más largos para el cumplimiento de los principios establecidos en los acuerdos de la organización y requisitos menos rigurosos, etc. Lo anterior no es cosa menor puesto que alrededor de dos terceras partes de la actual membresía de la OMC pertenecen a esta categoría.

Dentro de la OMC solo existen dos categorías de países, a saber: países desarrollados y países en desarrollo[1]. En principio, la autodeterminación del nivel de desarrollo se instauró como una manera de facilitar la transición de los países en desarrollo hacia el libre comercio teniendo en cuenta su nivel de compromiso y desarrollo. No obstante, este tema no se encuentra exenta de controversia, en tanto que, al amparo de la elección de nivel de desarrollo, algunos países disfrutan de un trato preferencial aun cuando presentan niveles de crecimiento económico, desempeño comercial y/o desarrollo que son equiparables a los de algunos países desarrollados. Casos como los de China y Corea del Sur, quienes actualmente ostentan la categoría de “país en desarrollo”, ilustran claramente la situación antes mencionada y dan cuenta de porque algunos países desarrollados constantemente manifiestan inconformidad de que a dichos países les sean otorgadas concesiones.

En este sentido, la región de América Latina no es ajena a esta situación y en ella podemos encontrar algunos países que por su crecimiento económico y desempeño comercial, podría pensarse que forman parte de una categoría equivocada.

El caso de México es uno que sin duda merece atención especial ya que forma parte de organizaciones internacionales como el G-20 y la OCDE en las que participa en conjunto con países desarrollados. Adicionalmente, México cuenta con una extensa red Tratados de Libre Comercio (TLC) que lo vinculan con algunas de las economías más desarrolladas del mundo, tales como Estados Unidos, Japón y la Unión Europea. Más aún, cerca de la tercera parte de todo el comercio internacional que desempeña la región de América Latina y el Caribe, corresponde a México.

Chile es otro ejemplo de un país latinoamericano que podría pertenecer a otra categoría desarrollo. El país andino posee la mayor cantidad de TLC ratificados del mundo, cuenta con una economía que presenta indicadores macroeconómicos estables y año con año obtiene buenos resultados en los indicadores de desarrollo publicados por las organizaciones internacionales más reconocidas del mundo.

Aunado a los casos anteriores se podrían considerar los casos de Argentina y Brasil. Ambos países poseen economías de escala considerable y presentan niveles de desarrollo parecidos a los que ostenta México. Pero, su desempeño en el comercio internacional aún deja mucho que desear y no presenta grandes avances más allá de los obtenidos por el establecimiento del Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

Si bien los países aquí mencionados cuentan con una o más características que podrían hacer pensar que estos deberían estar clasificados como países desarrollados, la realidad es que el buen desempeño de los apartados económico o comercial, no son suficientes para determinar que dichos países son desarrollados.

Con el fin de evitar que este tema se convierta en objeto de mayores fricciones en el seno de la OMC, debería comenzar por establecerse un criterio formal que permita distinguir entre las diferentes categorías de países. Apoyarse en la información que ofrecen los indicadores que se presentan periódicamente por organizaciones internacionales reconocidas como el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico puede ser un primer paso hacia la creación de dicho criterio. Posteriormente, éste puede ser agregado a las observaciones generadas por los exámenes de política comercial junto con una recomendación hacia los países para cambiar o mantener la categoría que ostentan ante la OMC.

[1] Como resultado de la colaboración entre la propia OMC y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) adicionalmente se creó el subrgrupo de Países Menos Adelantados (PMA). No obstante, vale la pena aclarar que esta clasificación no es oficial para la OMC, sino que sirve para hacer referencia a un grupo de países que requieren un mayor nivel de concesiones y asistencia adecuados a su nivel de desarrollo.

Jugando “a las vencidas”: ¿Qué modelo de foro multilateral es el más adecuado para APEC O G20?

Jugando “a las vencidas”: ¿Qué modelo de foro multilateral es el más adecuado para APEC O G20?

Por Alcira Gómez Heneidi

Si se apostara por un ganador en un juego de “vencidas” entre el G20 y APEC, muchos coincidirían en elegir al primero. El G20 es el principal foro mundial de trabajo sobre temas de crecimiento económico y situaciones de crisis en el mundo; sin embargo, esta visión de elegir siempre a “el mejor” limita la conceptualización de lo que realmente significan -o pueden llegar a significar- estos grupos en el contexto global. APEC, G20 y todos los foros internacionales, deberían poder alienar sus agendas de forma estrecha, “para apoyar y construir sobre la fortaleza e iniciativas de los demás”1, como se declaró desde el 2009 en la 17ª reunión de APEC. Desafortunadamente, del dicho al hecho…

En los últimos años, se percibe una desaceleración en la toma de decisiones efectivas que emanan de los foros internacionales. Con diversos factores en juego, es cada vez más frecuente que las declaraciones de las clausuras no consigan el cumplimiento de lo que se discute en las reuniones. Uno de esos factores, puede ser China, que desde el 2012 se ha vuelto más activo en la configuración de las agendas de las cumbres de APEC y G202; incluso siendo esto el incentivo para el motivar el interés de otros países en la conformación del TPP.

En este sentido, el poder que adquieren ciertos países como participantes en los foros internacionales, puede ser bien recibido por algunos, y no tanto por otros. Australia, por ejemplo, ha sido abierta al expresar que el surgimiento de China como potencia regional y global le representa “tremendas oportunidades y beneficios”3; mientras que en sentido opuesto, Occidente ha manifestado fuerte reticencia ante la ruda competencia que enfrentan con los bajos costos de producción y grandes capacidades instaladas que tiene dicho país asiático.

Más allá de quién doblegue el brazo del otro en un juego de “vencidas”, los foros internacionales parecen no estar aprovechando la oportunidad de establecer lineamientos generales hacia un bien común, dejando que los países de forma individual -ejemplo, China vs. EE. UU.-, busquen y bloqueen zonas comerciales de acuerdo con ambiciosos intereses particulares. Parece que cada país tomó el concepto de David Ricardo sobre ventajas comparativas, y lo interpretó en un sentido mezquino donde el único ganador debe ser uno mismo.

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  • Discursos de la 17ª Reunión de líderes de economías de APEC, en el 2009. https://www.apec.org/Press/Speeches/2009/1115_mediaconf_pmlee
  • Yunling Z. (2012). “China’s regional and global power”. East Asia Forum. http://www.eastasiaforum.org/2012/02/06/chinas-regional-and-global-power/

The Hon Tanya Plibersek MP (2016). “Australian Foreign Policy: The Labor Approach” http://www.internationalaffairs.org.au/australianoutlook/australian-foreign-policy-the-alp-approach